CAPÍTULO 14. ¿ESTARÉ MUY VIEJO?
La gran sonrisa que dibujaba su rostro, se diluyó en breves instantes al ver que Briana se había quedado dormida, presionó los dientes con fuerza, reprimiendo el quejido que estaba por emitir; no lograba comprender qué era lo que sentía. Aquel beso era el primero que había dado después de dos años de no hacerlo, además que no era Daniela, su mujer, sino la niñera, una joven que sin lograr comprender por qué, le robaba algo más que el aliento.
Lo llevaba a sus tiempos más primitivos, se comport