Verdades a medias.
El silencio de la casa le dio la bienvenida y Lucía arrastró los pies por la nueva alfombra que cubría el pequeño living. Por amor a Dios, la alfombra había sido otro de los tantos regalos de Logan y Lucía sintió cómo su corazón se contrae de dolor dentro de su pecho. No. No dejaría que el dolor y la tristeza la consumieran. No tenía sentido.
Se quitó el abrigo, dejándolo sobre el respaldo del sofá. Siguió las botas y con solo los calcetines puestos, se dirigió a la cocina. Se prepararía un té