CAPÍTULO 33. Me gustas
Vamos a decirlo de una vez por todas exactamente como era.
Le gustaba.
Le había gustado desde el mismo segundo en que se le había restregado llena de aquella agua apestosa.
Le había gustado mientras le decía, "échate perro".
Le había gustado mientras lo encaraba y lo llenaba de mosquitos en aquel maldito manglar.
Le había gustado desde que se había dado cuenta de la mujer excepcional que era, y si Angélica en aquel momento lo estuviera persiguiendo con una escoba, pues le estaría gustando tambi