Una carta para mi padrecito.
POV; Carmelina.
Llevaba horas encerrada cuando mi madre me fue a buscar para que cenáramos juntas.
Como de costumbre los martes, siempre hacía de cena pasta con pechuga a la crema. Olía exquisita; cuando me senté frente a la mesa casi me sirvo, motivada por el gruñido de mi estómago vacío. Pero mi mami fue más rápida y, con un carraspeo largo y fuerte, me recordó que debíamos orar primero.
Así que cerré mis ojitos y la seguí. Me gustaba hacerlo, agradecerle al Señor por los alimentos, solo que