Tramando una traición.
POV; Morgana.
Como de costumbre, cuando desperté, el reloj ya marcaba un poco más de las doce del mediodía. Estiré los brazos y luego arqueé mi cuerpo seductor frente al espejo, admirándome unos segundos.
Cuando por fin decidí dirigirme hacia la puerta, lo primero que llamó mi atención fue una carta que alguien había deslizado por debajo.
—Ay, seguro fue esa tontita… ¿Quién más podría ser?
La recogí y, sin darle demasiada importancia, me puse una de mis batas de seda, que ya empezaba a sentir q