Te quiero a tí.
La habitación donde dormía el padrecito, olía mucho a él, mire rápidamente la enorme cama que se veía como nueva. Las sábanas verdes también estaban limpias y bonitas.
No pude evitar dar uno pasitos adelante, agacharme y tocarla... pase la mano despacio por la suave tela como si fuera a él que estuviera tocando.
—Es tan suavecita. —murmure después del contacto, luego por impulso me lleve la mano a la nariz. —Si. huele a él, mi padrecito duerme aquí.
Me pareció raro. Tanto que me fije con más