La perversa tía.
POV; Morgana.
Una boca impregnada de alcohol se acercó a mis labios, pintados de un rojo intenso. Antes de que pudiera rozarlos, giré el rostro con un gesto de abierto desagrado.
Me repugnaba que ese asqueroso intentara besarme.
Para mí, aquello no era más que un negocio. Yo le entregaba mi cuerpo; él, a cambio, me daba dinero. No había deseo, ni cariño, ni una pizca de intimidad. Solo una transacción fría y miserable que ambos aceptábamos por conveniencia.
Cuando ví su insistencia, al punto d