Y así...

Gary me arrastró durante tres calles, yo era casi de su tamaño y aunque delgada no era nada menuda, tenía energía y fuerza, sin embargo, por más que lo intentara no podía zafarme.

-¡Gary detente! –Le grité en mitad de un cruce, me dolía la mano, lo agité y agité hasta que me zafé. -¿Qué te ocurre?

-¿Qué me ocurre a mí?-Gritó golpeándose el pec

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