Mundo ficciónIniciar sesiónLlegar a casa rodeada de los recuerdos que me proporcionaban protección llenó de un gran alivio a mi corazón. Las cosas de mamá estaban intactas, el pueblo mismo estaba intacto, el mar tan especial de San José me invitaba, la sonrisa de Emanuel me rejuvenecía y mi cama, oh i cama y mi techo filtrado por el tanque eran lo mejor.
El doctor Caster se encargó de revisarme y me aseguró que en tres semanas estaría bien, “po







