Leila mira fijamente su reflejo en el espejo. Sus ojos hinchados le dicen que no llore más, su cabeza palpita con una intensa migraña, su rostro está completamente cargado de melancolía, su corazón le pesa de tristeza.
Lleva todo el día en su habitación y Tatum ni siquiera se toma la molestia de subir a ver cómo está. Ella sabe que él está con su amada, y ella vuelve a ser la tercera en discordia en su relación, como en el pasado.
Ella era la que Tatum solía adorar, con la que siempre pasaba