Leila retrocede, preparada para lo que vaya a ocurrir a continuación. Los cuatro lobos le gruñen amenazadores, listos para atacar en cualquier momento.
Gruñe, considerando si transformarse y dar a conocer su secreto cuando estos hombres vean a su lobo, pero eso significaría que tendría que matarlos para protegerlo, pero ni siquiera está segura de poder luchar contra uno de ellos y ganar, por no hablar de cuatro.
El corazón le palpita lentamente en el pecho, el miedo le crispa los nervios aunqu