Antonio gimió en sueños. Con los ojos cerrados, buscó a Leila en la cama y tiró de ella hacia él, abrazándola con fuerza, pero de repente abrió los ojos, sorprendido por el olor de la mujer que tenía a su lado y vio que era Carmela.
“¿Qué carajos?”, dijo él con sorpresa, empujando a Carmela lejos de él.
“Cariño, ¿qué pasa?”, preguntó Carmela mientras bostezaba, estirando sus extremidades y mirando alrededor de la habitación. “¿Cuándo llegamos aquí anoche?”.
Antonio la miró con desdén, sintien