Leila jadea conmocionada, agarrándose el pecho por el dolor que la atraviesa. La cabeza le da vueltas, como si estuviera a punto de rompérsela. La tortura es emocional, mental y física.
Él le dio la espalda, no se puso de su lado, no la elige una vez más, pero ella quiere oírlo decir, quiere oír las palabras de sus labios: 'Creo que eres un monstruo, una mujer vengativa que hirió a mi verdadera pareja por celos amargos'.
"Alfa", solloza en silencio, con los ojos llenos de dolor, cada sílaba ca