Sorprendida al escuchar los gritos de Carmela y al ver la mirada fría de la vieja luna, Leila se suelta de los brazos de Carmela, aún confundida por la ausencia de la cicatriz.
"Ay...", chilla Carmela, agarrándose la muñeca como si quisiera masajearla, pero la tuerce hasta sacarla de su sitio, haciendo que unas lágrimas calientes caigan por sus ojos.
"¡¿Qué le has hecho a mi nuera, tonta?!". Adaline, la madre del Alfa Tatum, le grita a Leila y se abalanza sobre ella.
Leila se queda paralizada