Tatum no regresó durante el resto de aquella noche.
Leila mira por la ventanilla del coche mientras se dirige a la casa del padre de Tatum. Ve a un grupo de niños enzarzados en una feroz pelea con pistolas de agua y sonríe mientras le viene a la mente el lejano recuerdo de que ella y Tatum siempre fueron un equipo en ese deporte cuando eran más jóvenes.
A veces, desearía que Carmela nunca hubiera recibido la marca del fénix porque fue entonces cuando todo cambió, cuando la atención de Tatum pa