"Señorita Leila, de verdad que no podemos seguir tolerando esto, si vuelve a ocurrir, tendremos que suspender o, peor aún, expulsar a su hija del colegio. Tenemos una política de cero tolerancia ante la violencia entre estudiantes", la directora de la escuela preparatoria de la manada Bayview le dice a Leila en su despacho.
Leila frunce el ceño y mira a la niña de aspecto inocente que mastica distraídamente su caramelo de piña, balanceando los pies desde la silla y tarareando una canción para s