Leila regresó a casa sin Tatum. Clayton se ofreció a acompañarla, pero ella lo rechazó, diciendo que necesitaba estar sola.
Clayton, por otro lado, no podía quitarse de encima esa sensación; algo en el ritual era incómodo, todo le parecía sospechoso.
Esperó junto a la puerta mientras los ancianos felicitaban a Carmela y Tatum y se fueron uno tras otro.
Clayton era el último en irse y, mientras Tatum y Carmela se acercaban a él sosteniéndose de la mano, él caminó hacia ellos.
“Con tu permiso,