Historia de Redención de Papá.
SEBASTIAN
Habían pasado diez días desde que el viejo estiró la pata, cinco desde que lo metieron bajo tierra. ¿Y qué tenía yo para mostrar? Absolutamente nada. Ni una maldita cosa; sin cierre, ni respuestas, ni la parte de la vida que me correspondía. Estaba sentado frente a mi amigo Jake en un bar que apestaba a cerveza rancia y arrepentimiento. La iluminación era tan tenue que ni siquiera verías tu propia mano si la estirabas.
Era el lugar perfecto para que un h