Su mirada se detuvo en mi rostro y algo ilegible destelló en sus ojos. —Te ves... hermosa.
Me tensé.
—Te pareces tanto a tu madre —murmuró, casi para sí mismo—. Pero te ves demacrada. ¿Has estado comiendo? No puedes saltarte comidas. ¿Has estado trabajando? ¿Es mucho trabajo? Sebastián dice que trabajas en una empresa. ¿Es estresante? ¿Es por eso que no comes?
Eso fue suficiente. Solté una risa aguda, pero no había humor en ella. —¿Es por eso que me llamaste? ¿Para actuar como si te importara de