Arrojé el contenedor del medicamento sobre la mesa, yendo directo al punto.
—¿Qué contienen estas?
Miró el frasco con confusión.
—¿Qué quiere decir?
—Dijo que los efectos secundarios eran mínimos. Dijo que solo me sentiría débil y con sueño durante una o dos horas —repetí las mismas palabras que me había dicho apenas dos días atrás.
—Es cierto, esos son los únicos efectos secundarios...
—¡Mentira! —bramé.
Me miró preocupado.
—Sr. Sinclair, ¿sucede algo malo? ¿Pasó algo? Se ve bien.
—¿Bien? —¿Me