León
Las sombras de la noche se colaban lentamente por la rendija de la ventana, proyectando líneas quebradas sobre las paredes blancas de mi habitación. Afuera, el silencio parecía sólido, pesado, como si el mundo contuviera la respiración ante lo que se avecinaba. Pero en mi mente, la calma era solo una ilusión: una tormenta de pensamientos, dudas y recuerdos me atravesaba sin descanso.
Desde que “Los Vigilantes” aparecieron en nuestras vidas, nada había vuelto a ser igual. No eran simples p