Clara
El aire estaba cargado de tensión cuando llegué al lugar acordado. Un viejo almacén abandonado en las afueras de la ciudad, rodeado de maleza seca y con las paredes desconchadas que parecían resistir al tiempo con esfuerzo. Era el tipo de sitio que nadie visitaría a menos que tuviera razones muy específicas —y peligrosas— para estar allí. Un lugar perfecto para secretos que debían permanecer ocultos.
Miré a mi alrededor con rapidez, agudizando mis sentidos. No había señales de vigilancia