Mara
El aire estaba cargado de una tensión casi palpable cuando Mara cerró la puerta tras de sí. Un silencio denso, como el que precede a la tormenta, se posó sobre la habitación. La luz amarillenta de la lámpara colgante dibujaba sombras caprichosas en las paredes, y el antiguo espejo descansaba sobre la mesa central, imponente y amenazante, como si guardara un secreto demasiado pesado para sus frágiles cristales.
No era un espejo común. Eso Mara lo sabía mejor que nadie. Había sido legado a s