La noche se extendió como un manto espeso, cubriendo el cielo con un negro absoluto que parecía absorber la luz de cada estrella. Afuera, el viento gemía entre los árboles, agitando las ramas como si fueran dedos largos que rasguñaban los vidrios rotos, anunciando que el momento se acercaba. Incluso las sombras parecían vivas, moviéndose con cada crujir de la madera, respirando con cada latido de nuestros corazones.
Dentro de la casa, el aire estaba cargado con el aroma amargo de las hierbas qu