Mundo de ficçãoIniciar sessãoCapítulo 36
Cada mañana me despertaba con la misma sensación: que Roman estaba un paso delante, incluso cuando su rostro permanecía sereno y sus gestos cálidos y casi cotidianos. Habíamos aprendido a caminar sobre un hilo invisible, ambos conscientes de la verdad que el otro escondía, ambos jugando un juego de ignorancia fingida. Era una danza silenciosa y peligrosa, y yo me deleitaba en cada movimiento, cada gesto calculad







