Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 50
Siempre supe que la verdad no llegaría como una revelación limpia.
Llegó como una grieta.
Como una sensación persistente bajo la piel, como una punzada detrás de los ojos cada vez que alguien pronunciaba el nombre de mi padre. Durante años me habían alimentado con una versión conveniente de su muerte: traición interna, un ajuste de cuentas inevitable







