Mundo de ficçãoIniciar sessãoCapítulo 49
El amor no llegó como una confesión.
Llegó como una rutina peligrosa. Como silencios que ya no dolían. Como miradas que se quedaban un segundo más de lo necesario y manos que encontraban las mías incluso cuando no las buscaba. Llegó disfrazado de supervivencia, de alianzas forzadas, de noches en vela donde fingíamos que el mundo no podía tocarnos mientras seguía a







