Mundo ficciónIniciar sesiónEl viaje comenzó como todo lo demás con Roman: en silencio, con órdenes cortas y llamadas que nunca terminaban.
El avión privado despegó al amanecer. Yo observaba cómo la ciudad se hacía pequeña bajo nosotros, cómo las luces se apagaban una a una como secretos bien guardados. Roman ya estaba sentado frente a mí, el cuerpo inclinado hacia adelante, el teléfono pegado a







