Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 22
El silencio después de la boda no fue dulce. No tuvo velas, ni risas bajas, ni esa intimidad tibia que se supone que sigue a un “para siempre”. Fue denso. Expectante. Como si la casa misma estuviera conteniendo la respiración.
Roman no me llevó al dormitorio.
Eso lo supe en el instante en que sus dedos se cerraron alrededor de mi muñeca, no con violencia abierta, pero s&ia







