Capítulo 21

Me senté en el salón, las manos temblorosas y la respiración entrecortada, fingiendo el miedo y la sumisión que Roman esperaba de mí. Cada gesto, cada parpadeo, estaba cuidadosamente calculado para parecer vulnerable, pequeña, dependiente de él. Sabía que mi éxito dependía de su creencia en que había cedido, que estaba a su merced.

“Relájate, esposa”

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