ADAM
No puedo creer que lleve más de una hora manejando solo para ir a esa dichosa tienda donde venden el chocolate que quiere Luz. Joder, y no puedo creer que prefiera que ese imbécil le cumpla sus antojos en lugar de mí, que soy el padre. Pero que se olvide ese imbécil, no dejaré que se quede con el puesto que me corresponde a mí.
Llego a la famosa tienda después de una hora y media de viaje.
—Hola, ¿venden chocolate? —la chica que atiende me sonríe coqueta, pero yo no le paro bolas.
—Sí, clar