Siento cómo mi corazón late con fuerza; la espera me está matando. Hace media hora que Adam se puso mal y nadie ha salido a darme noticias de él. Me siento terriblemente mal; las náuseas regresaron y siento mi cuerpo temblar.
—¡Luz! —veo a mi amiga Ana entrar por las puertas del hospital.
—¡Ana! —corro hacia ella y la abrazo mientras lloro.—Ana, él se descompuso —sollozo—. No sé nada de él, Ana, yo me muero si a él le pasa algo.
—Hey, amiga, tranquila. Él es fuerte, sé que estará bien. —Yo asi