capitulo 39
Escucho un incómodo sonido de una máquina que poco a poco me obliga a abrir los ojos. Cuando lo hago, me doy cuenta de que estoy en un hospital, y en ese momento llegan los recuerdos de todo lo sucedido: el disparo, Samanta... ¡Oh, por Dios!

—¡Adam! —me incorporo de golpe, sintiendo un fuerte dolor en mi pecho. En ese instante entra una enfermera acompañada de mi amiga Ana.

—¡Luz! Amiga, qué bueno que despertaste.

—¿Dónde está Adam? —La expresión de Ana cambia por completo, y sé que algo malo le
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