Dios mío, esto puede llegar a ser incómodo.
-¡Responde, m*****a! ¿Qué haces en el cuarto de mi prometido con su camisa? ¡¡¡Habla, niña!!! - ¡Mierda! Samanta está enojada, bueno...
-Samanta, no es lo que parece –digo, pero ella se acerca rápidamente a mí y, sin que yo me lo espere, me da una cachetada. - ¡¿Qué te pasa, m*****a?! –le digo tocando mi mejilla.
-¿Crees que no me doy cuenta de que te le estás metiendo hasta por los ojos a Adam? –grita Samanta.
-Mira, no sé qué mierdas esté pasando por