Estoy en la facultad presentando un examen que, a mi parecer, está asqueroso. Estudié toda la noche para este examen, pero, por alguna razón, no logro concentrarme. De un momento a otro, mis pensamientos se desvían hacia Eliot, la persona que me regaló alegría por un tiempo. Cómo te extraño. Una lágrima cae de mis ojos, y de inmediato la quito para que nadie la vea. Pero es tarde: el profesor lo nota.
—¿Por qué llora, señorita Luz? ¿Le parece tan complicado mi examen que tiene que llorar? —pregu