Cuando Dante salió, comencé a romper todo lo que había en la habitación, gritando como una loca.
- ¡TE ODIO! – Miré la foto de nuestro matrimonio, la tomé y con toda la fuerza que tenía, la estrellé contra la pared. Tiré al suelo las lociones, el maquillaje y toda la ropa, dejando que toda la rabia y el dolor salieran a flote. Pero por más daños que hiciera, no lograba quitar este dolor que sentía. Me enamoré de un hombre que no vale la pena y lo peor de todo es que estoy casada con él.
- ¿Por