Despierto al sentir que alguien riega puros besos en mi espalda desnuda. Luego siento cómo sus manos empiezan a recorrer mi cuerpo hasta llegar a mi cintura, atrayéndome a su cuerpo.
- Me encanta despertarme así contigo - me volteo y ahí veo a mi flamante marido como lo trajo Dios al mundo, ¡qué sexy se ve! Sin querer, me muerdo el labio inferior y cuando él lo ve, sus ojos se oscurecen.
- No hagas eso, mi amor, tengo que ir a trabajar y tú me haces eso - m*****a sea, mis hormonas me matarán.