Estoy en camino a casa con un millón de cosas en mi cabeza, menos mal Ethan se ha mantenido callado sin preguntar nada, aunque sé que quiere saber qué pasó allí. Cuando llegamos, Ethan se baja conmigo y se queda mirándome.
- Ethan, yo... - Él coloca un dedo sobre mis labios.
- Tranquila, no tienes la obligación de decirme las cosas si no estás preparada, aunque es fácil deducir que él es el hombre por el que estabas sufriendo y el padre de la bebé.
- Así es, pero no quiero hablar del tema. Graci