Sofía
Él me empuja contra la pared tan violentamente que la piedra raspa mis omóplatos. El choque arranca un grito ahogado de mis labios. Mi aliento se corta, mi corazón se agita en mi pecho como una bestia asustada, lista para saltar o morir. Sus ojos me queman, sus manos me aprisionan, y entiendo que he caído en una trampa de la que no tendré escapatoria.
Cada centímetro de mi cuerpo percibe su presencia: el calor aplastante, el olor a tabaco y cuero, el martilleo de su pulso que adivino hast