La visibilidad no era luz.
Era exposición.
Serena lo comprendió mientras observaba las pantallas apagarse una a una en la sala segura. No fue un fallo técnico. Fue una retirada deliberada. Cuando los sistemas se silenciaban así, significaba solo una cosa: alguien había decidido observar sin dejar huella.
—Ya no nos están buscando —dijo en voz baja.
Dante no respondió de inmediato. Estaba de pie junto al ventanal blindado, con las manos cruzadas a la espalda. Zhar escuchaba antes de hablar.
—No