Luna, en compañía de James, fue creciendo y convirtiéndose en una excelente cazadora en el interior del bosque. Ese hermoso lobo gris la acompañaba todo el tiempo; James se acostumbró a pasar más tiempo convertido en lobo que en humano.
James solo recuperaba su forma humana cuando Luna se quedaba dormida, o cuando ella se iba a bañar al río. Esos eran los únicos momentos en los que él la dejaba sola para darle su privacidad, y aprovechaba para ver a su padre y hermano. Luego volvía junto a Luna