Dos meses después de la gala, el proyecto que tanto había ilusionado a los niños de la fundación estaba a punto de hacerse realidad.
La antigua construcción había desaparecido por completo y, en su lugar, se levantaba un edificio amplio, lleno de ventanales que dejaban entrar la luz natural. Las paredes estaban pintadas con colores vivos y, en la entrada, un enorme mural mostraba a varios niños leyendo bajo un árbol cuyas ramas se transformaban en libros abiertos.
Julián visitaba la obra casi t