CAPITULO 26

Las lágrimas de Valeria caían sobre sus manos, calientes, silenciosas. El contrato, con sus páginas frías y mecánicas, seguía abierto frente a ella. La rabia le quemaba el pecho, pero no podía gritar. No podía golpear nada. Sentía que, si lo hacía, se rompería del todo.

La puerta se abrió de golpe. Valeria, sobresaltada, se giró. Una mujer mayor entró con paso firme. Era de estatura baja, cabello recogido en un moño apretado y delantal oscuro. Su rostro tenía arrugas marcadas, pero en su mirada
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP