LIBRO TERCERO
EL PESO DE RECORDAR
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CAPÍTULO XLVI
Donde el silencio aprende a gobernar
El silencio que siguió a la separación no fue inmediato.
Fue progresivo.
Primero desaparecieron los susurros nocturnos. Luego, el murmullo constante que siempre acompañaba al asentamiento —esa mezcla de respiraciones, pasos, pensamientos contenidos— se volvió irregular, como si la gente temiera ocupar espacio.
Ciel caminaba entre ellos sin escolta.
Ya no la necesitaba.
El eclipse se mantenía present