capitulo 30
Estoy terminando de arreglarme para ir a la fiesta mientras Santiago se está dando un baño. Afortunadamente, no ha dicho nada de que no quiere ir, porque lo mato.

Miro que todo esté en orden, pero unas manos en mi cintura hacen que me gire con una sonrisa.

—¿Te he dicho que estás preciosa? —Rodeo su cuello con mis brazos y lo beso.

—Creo que no. —Él sonríe y me acerca más a su cuerpo.

—Estás preciosa, mi amor. ¿Por qué mejor no nos quedamos y disfrutamos los dos?

—Ah, no. Nada de eso. Quiero ir
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP