Despierto al sentir que todo me da vueltas. Miro a mi alrededor y me doy cuenta de que estoy en casa, pero lo que no entiendo es cómo llegué. La puerta se abre, dejándome ver a Santiago, que se acerca corriendo apenas me ve despierta.
—Nena, al fin despertaste, qué susto me diste.
—¿Qué me pasó? —pregunto confundida.
—Tuviste un pico de estrés y te desmayaste en la oficina. Nena, tienes que calmarte, no quiero que nada te pase.
En ese momento recuerdo todo lo que ocurrió en la oficina con Paulin