capitulo 15
Estoy sentada en la sala de la casa de Santiago con una copa de vino, esperando a que él traiga unas cosas para curarme los golpes que me dio mi padre.

—Aún no puedo creer todo lo que me cuentas —Santiago saca un algodón y alcohol—. Esto te dolerá un poco.

Respiro profundo cuando siento el tremendo ardor que provoca el alcohol.

—¡Joder, sí que duele!

—Lo sé, nena, odio verte así —cuando termina, bota todo y regresa a donde estoy—. Mejor vamos a descansar, te ves agotada.

—Lo estoy, pero mi mente
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