Alejandro y Margaret salieron del hospital. Ella estaba radiante de felicidad, con una mano sobre su vientre mientras caminaba junto a él.
—Cuando nazca el bebé, nos casaremos, ¿verdad? —preguntó, deteniéndose para mirarlo a los ojos con ilusión.
Alejandro se giró lentamente hacia ella. Sus facciones seguían serias, pero asintió con calma.
—Claro que sí, Margaret.
El rostro de ella se iluminó con una sonrisa.
—Me alegra escucharlo.
Alejandro miró hacia la calle, parecía estar perdido en sus pen