Camila bajó las escaleras con un elegante vestido negro que realzaba su figura. Su cabello caía en suaves ondas sobre sus hombros, y su maquillaje sutil acentuaba aún más su belleza natural.
—Ya estoy lista —dijo con calma, deteniéndose frente a Alejandro.
Él la observó de arriba abajo, deteniéndose un segundo más de lo necesario en su escote. Una sonrisa ladeada apareció en su rostro mientras cruzaba los brazos.
—Ahora entiendo por qué Andrés está tan interesado en ti.
Camila frunció el ceño,