Camila bajó las escaleras y entró al salón, donde se encontró con varias mujeres preparando todo para el spa. Había una mesa llena de productos de belleza, aceites, cremas y masajes, además de varios vestidos colgados en perchas. Todo estaba dispuesto cuidadosamente, como si fuera una escena sacada de una revista de alta sociedad.
Se quedó parada por un momento, mirando todo, sorprendida por la cantidad de cosas que habían traído. No estaba acostumbrada a este tipo de atención, ni a este lujo.